domingo, 9 de junio de 2019
Hace 63 años asesinaban al resistente peronista Vicente Damián Rodríguez
El compañero Peronista, Vicente Damián Rodríguez, era fusilado en los basurales de José León Suárez, en la madrugada del 9 de junio de 1956.
Contaba 35 años, tenía tres hijos y se trabajaba como changarín de bolsas en el puerto.
Su hija Alicia declaró en 2010:
“a la distancia, veo que nos quitaron la infancia. Perdí mi padre a los 10 años ¿qué reproche puedo hacerle? Lo que hizo, lo hizo de corazón”.
Es dable destacar que en la ciudad de Villa Mercedes, San Luis por ordenanza Nº 1362-o, del 20 de agosto de 2002, hay una calle con su nombre.
Nuestro frente lleva su nombre en homenaje a la memoria de mártir de la Patria que es
miércoles, 1 de mayo de 2019
Perón le hablaba a los trabajadores hace 66 años
Día del Trabajador - Plaza de Mayo
1º de Mayo de 1953
Compañeros:
Hace apenas quince días la sangre generosa de
cinco compañeros fue vertida en esta plaza por la mano traidora de la reacción.
Esa misma traición, servida desde el interior, a sueldo desde el exterior,
pretende alterar el orden en la República. Ellos creen que a un pueblo como
este se lo puede asustar con bombitas. Esa creencia solo puede albergarse en la
mente retardada de los estúpidos de afuera. Los de aquí saben bien que eso no
es posible. Pero ellos son unos vivos que para seguir disfrutando de los
dólares que reciben continúan haciendo ruido.
Por eso, compañeros, los radicales, autores
-según parece- de esos cinco asesinatos, han producido su consabida
declaración, su consabido manifiesto de siempre. En él repudian que el pueblo
les haya desocupado la covacha inmunda de sus porquerías. También repudian que
hayan destruido otros edificios, pero olvidan que cinco trabajadores argentinos
han perdido la vida. Para nosotros, los hombres del pueblo, vale mas la vida de
un trabajador que todos los edificios de Buenos Aires.
Compañeros: Sabemos quienes están detrás de
todo esto. Pero ellos han de persuadirse algún día, que a nosotros nos sobra lo
que a ellos les falta y quizás el destino ha de darnos la satisfacción de
presenciarlos disparando cuando nosotros pongamos el pecho a los
acontecimientos que vengan.
No conocen al pueblo argentino; no conocen a
los pueblos. La lección que este maravilloso pueblo de la patria ha de darles a
propios y extraños, ha de perdurar en la memoria de los pueblos que se sientan
dignos. Cuando un pueblo esta dispuesto a morir por su dignidad, es un pueblo
invencible. Y, compañeros, lo que esta en juego en este momento es la dignidad
de la misma patria. Así como en épocas todavía recordadas le hicimos morder el
polvo de la derrota a Braden, así haremos morder el polvo de la derrota a todos
los Bradenes que vayan saliendo.
Compañeros: La conciencia social de la clase
trabajadora argentina ha despertado ante los ojos admirados del mundo, que la
observa, o con simpatía o con temor, porque ve en ella el ejemplo de la
liberación de millones de esclavos que sufren bajo el látigo del capitalismo o
del comunismo.
Compañeros: No hemos de cejar en nuestra
empresa. He dicho muchas veces que es clara nuestra divisa, y las divisas
claras se defienden con la vida en un puesto de combate. Cada trabajador
argentino está en su puesto de combate para consolidar la liberación del pueblo
trabajador argentino y, si es preciso, para luchar por la liberación de todos
los pueblos trabajadores del mundo.
Antes las luchas se organizaban en los países.
Antes eran las fuerzas del capitalismo en lucha despiadada con la masa popular
explotada y escarnecida. Hoy los pueblos trabajadores del mundo están abriendo
los ojos. Hoy los pueblos trabajadores del mundo comienzan a tener conciencia
de su poder. Quiera Dios que se organicen. Quiera Dios que se organicen y se
unan para adquirir la fuerza extraordinaria que han tenido, tienen y tendrán en
esta tierra de los argentinos.
Por eso, los trabajadores argentinos soñamos
con pueblos que hayan despertado a su destino histórico, con pueblos a cuyo
frente las banderas de cien patrias diferentes los conduzcan a la liberación
del proletariado universal, como única meta que este siglo no perdonaría a la
humanidad de no haberla alcanzado.
Esta es la hora para lanzar nuevamente al
mundo la sagrada frase de la liberación, diciendo en todos los idiomas de
tierra: Trabajadores del mundo, uníos!
Compañeros: Sabemos de donde viene el golpe.
Ante estas ideas todos las pueblos saben de donde viene el golpe. Pero lo hemos
parado y ahora se lo vamos a contestar. Pero lo vamos a contestar
inteligentemente. Ellos quieren que aquí, donde decimos estas cosas que les
hacen cosquillas en la cartera, se produzca un desorden.
Entonces ellos aprovechan por medio de sus
agencias noticiosas para repartir por el mundo que la República Argentina es un
caos.
Pero no les vamos a hacer el juego. Cuando ha
habido que pegar fuerte, ustedes me han dejado pegar a mí. Ahora, como siempre,
le pido a mi pueblo "la bolada". Yo les he de pegar donde duele y
cuando duele.
Por eso, yo pido que me dejen actuar a mi. Que
no actúen ustedes en forma colectiva, porque eso les da lugar a decir que
vivimos en el mas absoluto desorden y que aquí no hay gobierno. Yo les pido,
compañeros, que no quemen mas, ni hagan nada mas de esas cosas. porque cuando
haya que quemar voy a salir yo a la cabeza de ustedes a quemar. Pero, entonces,
si eso fuera necesario, la historia recordará de la mas grande hoguera que ha
encendido la humanidad hasta nuestros días.
Compañeros, hoy como siempre, la bendita
fiesta de los trabajadores nos encuentra unidos, de corazón a corazón, en un
pueblo dispuesto a dar la vida por PERON y en un PERON dispuesto a dar mil
vidas por su pueblo.
Los que creen que nos cansaremos, se
equivocan. Nosotros tenemos cuerda para cien años. Por eso, hoy, el Día del
trabajo, debemos juramentarnos todos los trabajadores para vencer, cueste lo
que cueste y caiga quien caiga. Que para ello nos sirva de acicate el recuerdo
del crimen de Chicago y los miles de crímenes que se están planteando en sus
cercanías.
Hagamos, en nuestro recuerdo, un lugar para
todos los trabajadores que en la historia del mundo han muerto luchando por la
causa del proletariado; hagamos un recuerdo en cada corazón proletario, en
forma de altar, para esos hombres rudos, valientes e idealistas, que supieron
dar la vida por sus compañeros.
Que cada Primero de Mayo sea para nosotros un
altar levantado en cada corazón para revivir la memoria de los que murieron en
defensa de los pueblos, esos héroes anónimos que nadie recuerda porque han sido
abandonados en la lucha anónima de todos los días. Para ellos, nuestro reconocimiento;
para ellos, el mejor recuerdo de nuestro corazón de hombres de trabajo y de
hombres buenos.
Compañeros: en todas las plazas de la
República se estrechan hoy los brazos musculosos y las manos callosas de
nuestros hermanos trabajadores. Vaya para ellos lo mejor que tenga mi corazón
de argentino y de trabajador, orgulloso de poderme entremezclar en lo mejor que
tiene la patria, su maravilloso pueblo, que en la lucha de todos los días en
los talleres esta construyendo la grandeza de esta bendita patria.
Para ellos mi abrazo fraternal y amigo; para
ellos mi juramento inquebrantable de que he de morir cien veces antes que
traicionar la causa que ellos han puesto en mis manos y en mi corazón.
miércoles, 6 de marzo de 2019
Se cumplen 50 años de esta carta de Perón a Rogelio Frigerio
Carta a Rogelio Frigerio 6 de marzo de 1969
Escrito por Juan Domingo Perón.
Madrid, 6 de marzo de 1969.
AlSr. Rogelio Frigerio
Buenos Aires
Mi querido amigo:
Tenía ya escrita la adjunta carta cuando por manos del señor Merchensky recibí la suya del 3 de marzo y el memorándum que me adjunta con ella, muchas de cuyas conclusiones comparto, pero como sería demasiado largo escribirlas, he conversado largamente con el emisario, quien de viva voz le podrá explicar mejor. Como Usted, me he percatado de la necesidad de trabajar en serio, incidiendo en los tópicos que se menciona y así lo he hecho saber a la Conducción Táctica. La Rama sindical ha andado lenta, pero tengo la impresión (por lo que he conversado con la "Comisión provisoria de las 62 Organizaciones que me visita) que se iniciará pronto la acción que Usted, con tanta razón, me menciona en su memorándum.
Nuestra conducta en la Dirección debe iniciar dos acciones: una en la Rama Política y otra en la Rama Sindical del Movimiento. En la primera, una agitación congruente insistiendo en la necesidad de un gobierno representativo con el slogan "El Pueblo debe votar y elegir a sus gobernantes", como asimismo la necesidad de restablecer el imperio de la Constitución y las normas democráticas de gobierno. En la Rama Sindical ha de hacérselo por un salario justo y ajustado al costo de la vida, la defensa de los Convenios Colectivos de Trabajo y la Ley de Asociaciones Profesionales. Ambas acciones, perfectamente coordinadas y planificadas en todo el país. Es lo que está dispuesto.
Las "62 Organizaciones" están en plena organización, especialmente en las Delegaciones del Interior, pero espero Que cuando se hayan logrado los pasos necesarios, comiencen las acciones de que Usted habla en el memorándum. Desgraciadamente, las cosas no pueden marchar con la celeridad que deseamos pero, dentro de lo prudente, espero que se hagan. Dentro de la desorganización que existía, no ha sido posible hacer nada sin antes alcanzar por lo menos un cierto grado de orga- nicidad. Sin embargo, por las informaciones que me llegan, me parece que las cosas marchan despacio, pero marchan. Estoy insistiendo ante el Comando Táctico, pero no dejo de comprender las dificultades que éste tiene y que me aconsejan tener paciencia.
Creo que en este año se inicia un nuevo ciclo en los acontecimientos político-sociales del país, cuyo desenvolvimiento y desenlace no podemos aún prever, lo que nos aconseja estar unidos y organizados en forma de poder responder más que nada a las circunstancias que se presenten en la lucha misma. De ahí que lo que más me interesa es la unidad y la organización de nuestras fuerzas, lo que afortunadamente parece encaminarse por buena senda. No deje de hablar con Paladino y aconsejarlo; es un muchacho excelente que le escuchará y agradecerá sus consejos.
El amigo Merchensky ha conversado largamento conmigo y él podrá informarle de viva voz cuanto pienso al respecto. Ha hecho un reportaje que en mi concepto, ha salido excelente. Es un hombre inteligente y capaz, lo suficientemente rápido como para captar todo al instante. Lo felicito por este colaborador. Un gran abrazo.
Firmado: Juan Perón
viernes, 16 de noviembre de 2018
Hace 46 años Perón le escribía a la militancia
Carta a los militantes (16 de noviembre de 1972)
Escrito por Juan Domingo Perón.
"Compañeros peronistas:
Pocos podrán imaginar la profunda emoción que embarga a mi alma, ante la satisfacción de volver a ver de cerca a tantos compañeros de los viejos tiempos, como a tantos compañeros nuevos, esa juventud maravillosa que, tomando nuestras banderas para bien de la patria, están decididos a llevarlas al triunfo.
También como en los viejos tiempos, quiero pedir a todos los compañeros de antes y de ahora, que dando el mejor ejemplo de cordura y madurez política, nos mantengamos todos dentro del mayor orden y tranquilidad. Mi misión es de paz y no de guerra. Vuelvo al país después de 18 años de exilio, producto de un revanchismo que no ha hecho sino perjudicar gravemente a la Nación. No seamos
nosotros colaboradores de tan fatídica inspiración.
Nunca hemos sido tan fuertes. En consecuencia, ha llegado la hora de emplear la inteligencia y la tolerancia, porque el que se siente fuerte, suele estar propicio a prescindir de la prudencia.
El pueblo puede perdonar porque en él es innata la grandeza. Los hombres no solemos estar siempre a su altura moral, pero hay circunstancias en que el buen sentido ha de imponerse. La vida es lucha, renunciar a ésta es renunciar a la vida, pero, en momentos como los que en nuestra Patria se viven, esa lucha ha de realizarse dentro de una prudente realidad.
Agotemos primero los módulos pacíficos, que para la violencia siempre hay tiempo. Desde que todos somos argentinos, tratemos de arreglar nuestros pleitos en familia porque si no, serán los de afuera los beneficiarios.
Que seamos nosotros, los peronistas, los que sepamos dar el mejor ejemplo de cordura. Hasta pronto y un gran abrazo para todos", concluye la carta firmada por Juan Domingo Perón.
La carta fue publicada en la revista Mayoría el 16 de noviembre de 1972.
martes, 27 de marzo de 2018
A 46 años de esta carta de Perón a Rogelio Frigerio
Carta a Rogelio Frigerio 27 de marzo de 1972
Escrito por Juan Domingo Perón.
Madrid, 27 de marzo de 1972.
Al Sr. Rogelio Frigerio Buenos Aires
Mi querido amigo:
He estado esperando noticias de Buenos Aires sobre lo que conversamos de su viaje a Madrid pero, desafortunadamente, no he recibido nada al respecto. Es indudable que, con las cosas que allí están pasando, nuestro emisario vive a los saltos y todo se le presenta como abrumador. Por el mismo intermedio le escribí a usted, contestando su anterior y adjuntando la apreciación de la situación y espero que obre en su poder desde entonces. Como no tengo noticias suyas aprovecho el viaje de una persona de confianza para hacerle llegar las mías.
En mi concepto, el golpe de estado que eliminó a Levingston no varía la situación, aunque intuyo que este nuevo traspiés de la dictadura militar, no contribuye sino a un mayor desprestigio de la misma frente al país y al mundo. Sin embargo, un nuevo gobierno debe ser para nosotros un nuevo motivo para considerar la situación. En ese sentido, me parece que la mentada "revolución argentina" ha dejado de existir definitivamente y que la camarilla militar no ve otra salida que el llamado a elecciones, aunque todavía no estén sus hombres en claro sobre la forma de realizarse a fin de "meternos el perro".
Comencemos por percibir que de inmediato a la destitución de Levingston dijeron que sería en el plazo de 18 a 24 meses. Ahora, ya se trataría de constituir nuevo gobierno en el de 36 meses. No sería difícil que pasado un tiempo, establecieran un plazo mayor. Será la característica dominante en esta etapa la inseguridad para todo. Por eso, creo que debemos, en la conducción, andar con pie de plomo. Paladino debe llegar aquí la semana que viene para informar. Espero entonces para poder apreciar de modo definitivo la realidad del futuro inmediato, aunque descarto que esta gente hará todo lo posible para quedarse con el gobierno en una u otra forma.
Por noticias seguras y muy confidenciales sé que están desesperados y lo que acaban de hacer lo demuestra así, pero considero que si nosotros procedemos bien esa desesperación debe ir en aumento cada día para llegar al paroxismo, que recién nos ofrecerá la oportunidad de imponernos. Pienso que la situación a que han llegado no da para más y que cada día que pasa, si ayudamos a la Providencia, se cerrará ante ellos el círculo que, finalmente, ha de exterminarlos. No debemos pensar que, porque estén desesperados, irán a ceder: será preciso continuar la lucha en todos los frentes aumentando paulatinamente su intensidad.
Intuyo que, para nosotros, la situación ha mejorado, como ha empeorado para la dictadura. La Junta de Comandantes, que hasta ahora había actuado por personeros, encabeza ahora el gobierno: veremos ahora si a la intemperie y sin el recurso de echar la culpa a otro, pueden salvarse como hasta ahora. Las Fuerzas Armadas han tomado la responsabilidad directa y deberán enfrentar al pueblo y a la nación sin intermediarios que le sirvan de escudo. En consecuencia, este será el último acto del drama que han venido provocando y con ello el panorama político se aclara y las fuerzas enfrentadas deberán luchar a cara descubierta y en procura de una decisión.
Espero información completa. Tan pronto la tenga le volveré a escribir. Le ruego que salude a los suyos y acepte, junto con mis saludos más afectuosos, mis mejores deseos. Un gran abrazo.
Firmado: Juan D. Perón.
jueves, 21 de septiembre de 2017
Hace 73 años Perón hablaba a los trabajadores de Correo y Telecomunicaciones
DISCURSO EN LA CONCENTRACION DE EMPLEADOS DE CORREOS Y TELECOMUNICACIONES
En primer lugar rindo un caluroso homenaje a nuestros ilustres visitantes brasileños. Asimismo, aprovecho la ocasión para rendir homenaje a esa hermosa nación ya su ilustre presidente, señor Vargas.
Celebro, señores, la llegada de los empleados de Correos y Tele¬comunicaciones a esta casa, que ya es conocida con el nombre de Casa de los Trabajadores. La Secretaria de Trabajo y Previsión, por mi intermedio, les da su caluroso saludo y les repite las ya viejas palabras de esta casa: nosotros no prometemos, sino que realizamos.
Cuando se me pidió el Estatuto del Empleado Civil, yo hice llegar a la Liga Argentina de Empleados Públicos mis observaciones. Ese Estatuto, como todos, para ponerse en vigencia necesita tres puntos de apoyo: los empleados, el Estado y la Secretaría de Trabajo y Previsión. Esos tres puntos de apoyo son los únicos capaces de darle solidez a la estructuración de cualquier estatuto: porque por la misma razón de que así como una mesa no puede sostenerse con dos patas, sino que por lo menos necesita tres, cualquier estatuto no puede sostenerse en dos intereses contrapuestos, sino que necesita un tercero, imparcial, que pueda juzgar entre las justas aspiraciones de unos, las necesidades del otro y la conveniencia del Estado.
Tan es así que ese estatuto nació ya con su pecado original y su primer paso lo llevó necesariamente a su primera caída. El estatuto que debe dar a ustedes estabilidad, y ya tarda en llegar, ha de ser estructurado sobre las bases de los factores que juegan en este problema; el empleado que defiende sus justas aspiraciones, el Estado patrón que defiende sus intereses y el Estado Juez, que sería la Secretaría, que realiza la justicia distributiva de dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.
Es indudable que la Secretaría de Trabajo y Previsión debe ser el órgano estatal que comience la estructuración de todo organismo destinado a establecer relaciones entre empleadores y empleados, bajo la vigilancia y la tutela de las autoridades del Estado.
Ustedes llegan hoy a la Secretaría de Trabajo. Si el estatuto del empleado civil no estuviese suspendido en sus efectos, la Secretaría de Trabajo y Previsión no hubiera podido atenderlos ni ayudarles en sus justas demandas, porque sería una acción que está detenida por un decreto-ley, también del Estado.
Yo ya he conversado con el presidente de la Liga de Empleados Públicos, y con el señor ministro del Interior hemos acordado un modus vivendi hasta que se pueda promulgar definitivamente el Estatuto del Empleado Público.
Aclarando esto, para salvar la parte disciplinaria de nuestra institución de trabajo, paso a considerar el Estatuto que ustedes han presentado a la Secretaría, anticipándoles que nuestro organismo, en cumplimiento de su misión específica, se encargará desde hoy de gestionar las mejoras que ustedes ambicionan, con el mismo interés con que lo harían ustedes mismos.
Nosotros hemos dicho varias veces que en esta casa tratamos de asegurar una justicia más humana, y en ese sentido creemos factible comenzar inmediatamente el estudio de las cuestiones que comprende la jubilación de los empleados de Correos y Telecomunicaciones. El régimen de las casas es un tanto difícil en estos momentos. Hemos tomado cajas que estaban en un estado bastante calamitoso. Los cálculos actuariales sobre los cuales ellas habían afirmado su construcción han fallado en muchos casos, como han fallado en casi todas las instituciones de previsión social. El Estado ha debido concurrir en auxilio de esas cajas. Sin embargo, el concepto nuestro a ese respecto es que las jubilaciones deben asegurar, con absoluta justicia, la satisfacciones de las necesidades del trabajador. Esas necesidades son las que deben determinar los factores y las resoluciones que rigen las jubilaciones, para que cada persona tenga asegurada la suya dentro de un régimen absolutamente humano y justo. Haciendo girar esos factores, las cajas y el Instituto Superior de Previsión Social estudiarán inmediatamente el caso de ustedes, asegurándoles que desde esta casa yo influiré para que esto sea, como en todos los casos que se nos someten, el logro de una justicia más humana.
En cuanto a las mejoras de sueldos, entiende la Secretaría de Trabajo y Previsión podrán recibir simultáneamente esas mejoras, pero la Secretaría ha de trabajar a fin de que, a corto plazo, no queden empleado en Correos y Telecomunicaciones que no hayan recibido las mejoras compatibles con el momento económico que vive la Nación. A ese fin, tratará de asegurar para el año 1945, en el nuevo presupuesto, un aumento que estará absolutamente proporcionado a las mejoras que ustedes mismos han solicitado y que yo considero justas.
Para concluir, señores, después de esta primera visita que ustedes nos hacen, les ruego que consideren esta casa como la propia, pensando que la Secretaría de Trabajo tiene siempre abiertas a sus puertas, que los empleados y funcionarios que se desempeñan en ella, como ustedes, saben cuándo entran, pero no saben cuando salen.
JUAN DOMINGO PERÓN
martes, 29 de agosto de 2017
A 68 años de esta carta de Perón al chileno Arturo Alessandri
Carta al Dr. Arturo Alessandri 29 de agosto de 1949.
Escrito por Juan Domingo Perón.
Buenos Aires, 29 de agosto de 1949.
Al Senador Nacional Doctor Arturo Alessandri
Santiago de Chile
Estimado Don Arturo:
Acuso recibo de su atenta del 22 de agosto y, confirmando mi cable, me apresuro a contestarle referente al particular que le preocupa.
Es indudable que las noticias transmitidas desde allí por las "agencias noticiosas" han exagerado los hechos, presentando la situación con una gravedad que, según veo por su carta, no es reflejo de la realidad. Los diarios argentinos, sin distinción de colores, han sido inducidos por esas agencias en la exageración que menciono.
Usted sabrá que mi gobierno sólo tiene influencia directa en el diario "Democracia", que habiendo sido de mi señora, obedece a su orientación y a la mía. Es el matutino "peronista" de mayor tiraje (400.000 ejemplares) y este órgano se ha reducido a la información cablegrárica retinaría, sin abrir juicios sobre los mencionados acontecimientos.
Los demás diarios no están sometidos a control alguno, pues la "libertad de prensa" impera aquí merced al postulado constitucional que cumplimos ampliamente. A veces también me pegan fuerte a mí, pero, entiendo que es un inconveniente que forma parte de la función de gobernar.
"La Prensa" y "La Nación", son diarios de la oposición en manos de la oligarquía argentina y pagos, en forma disimulada, por los intereses foráneos. En ellos no hay posible acción, como no sea la polémica por medio de los diarios que nos son afectos. La "Crítica", antiguo órgano de Botana, hoy propiedad de la esposa de éste, con tendencia comunoide, en esta emergencia se ha despachado a favor de su simpatía. "Noticias Gráficas", que pertenece a un consorcio financiero privado, hace sensacionalismo para vender más. "La Razón", que es peronista, no ha publicado sino los cables provenientes de Chile. "El Líder", órgano de la Asociación de Empleados de Comercio, muy vinculados a la de Empleados de Comercio de Chile, ha hecho causa común con ellos y los ha apoyado. "El Laborista", diario clasista, perteneciente a los obreros, ha comentado todo con el espíritu de clase en defensa de los obreros chilenos. Está demás decirle que, como ve, estos órganos sectarios no piensan hacer otra cosa por razones de principios.
"El Mundo" se ha limitado también a la información de los cables recibidos con imparcialidad, según creo. Pertenece a un consorcio inglés. "La Epoca" pertenece al diputado Colom, que es de esos hombres difíciles de controlar y manejar y que, a pesar de ser un excelente amigo y correligionario, como periodista hace lo que quiere.
La radiotelefonía que pertenece a empresas privadas con concesión del Estado, ha transmitido las noticias de los mismos diarios o cursadas por las empresas noticiosas con sede en Santiago de Chile. Sobre ellas el Gobierno tiene un contjol sólo relativo. La Radio del Estado no ha comentado en forma alguna lo acaecido en Chile.
Como Usted, ve, mi querido Don Arturo, por esta síntesis circunstanciada que personalmente le hago, como resultado de la información que poseo, no ha habido, según creo, una total culpa de nuestros diarios, sino, más bien, una información defectuosa que ha sido aprovechada por algunos para "llevar agua a su molino", por otros para hacer sensacionalismos lucrativos y, por fin, por los que tienen algún resquemor que devolver.
En general, los diarios peronistas han hecho a menudo hincapié en el tono un tanto peyorativo de la prensa de Santiago, cuando trata nuestros asuntos, y existe un oculto deseo de "volver la pelota" en la primera oportunidad. Según veo interpretaron a ésta como su oportunidad. No hablemos de los diarios comunistas que sé editan en Buenos Aires: "La Hora" y "Orientación", que han tenido sin duda la ocasión de cumplir sus anhelos.
Mi permanente respeto a la libertad de prensa y la prudencia y tolerancia con que actúo en materia de publicidad y opiniones, me permite realizar hoy las gestiones necesarias para que se evite toda exageración y comentarios desfavorables, por lo menos, en los diarios amigos satisfarán nuestra insinuación.
Usted, con su larga experiencia, sabe bien que mal negocio resulta meterse con los diarios. Hasta ahora, salvo pequeños rozamientos, he marchado bien con ellos.
Por otra parte, mi país tiene emigrados políticos, creo que de toda América. No imagina usted lo que ello representa. De Chile hay varios y entre ellos muchos periodistas. Es indudable que en estos días su actividad es grande, y debemos hacer verdaderos esfuerzos para evitar que desde nuestro país aprovechen toda circunstancia para sacar partido.
Desgraciadamente, a todo lo anterior se sumó un hecho inoperante e ingenuo quizá en sí mismo. La señora Figueroa, en una sesión de la Confederación Internacional de Mujeres, trató un poco duramente a los diarios a quienes acusó de libertinaje. Ello fue tomado como un ataque a la libertad de prensa y los diarios arreciaron en sus comentarios. Usted sabe mi querido amigo lo difícil que resulta para la lucha en la polémica periodística. Yo no culpo a la señora Delegada chilena, pues evidentemente su inexperiencia la llevó a decir lo que sentía y quizá aún la verdad. Pero en política no siempre se puede decir lo que se siente, ni la verdad. A menudo, callando se consigue más, si se sabe obrar oportuna y prudentemente.
Es mi pensamiento íntimo que deseo transmitirle, muy confidencialmente a Usted, para que se empeñe en soluciones que nos favorezcan a todos. Le hablo con absoluta franqueza y sincera lealtad. Hace un año o más que la Cancillería chilena
se encuentra empeñada en una lucha contra nuestro gobierno. Las insinuaciones, noticias, consultas, entre Santiago, Montevideo y Río de Janeiro, se suceden sin interrupción. Las confidencias insidiosas, las intrigas, las indiscresiones más o menos voluntarias, permiten que nos mantengamos informados al día de las gestiones. Es indudable que esto, que oficialmente no podemos decir, por la gravedad que entraña, es un secreto a voces en Buenos Aires y ello va creando un clima que se presta a futuras complicaciones en la buena vecindad y aún a acontecimientos de proyecciones difíciles de prever. A menudo la gente cree de buena fe que se puede hacer desaprensivamente "un machiavelismo a bon mercato", pero olvidan que para hacer maquiavelismo exitoso hay que tener algo de Maquiavelo. De lo contrario es más conveniente esgrimir la verdad simple y sin espejismos.
Yo puedo asegurarle bajo mi palabra que mi Gobierno no realiza ni realizará gestiones de ningún orden, ante ninguna Cancillería ni por otros medios aun confidenciales, como no sean los actos serios y responsables que consultan los intereses comunes de nuestras relaciones e intercambio internacional más correcto. Soy enemigo de intrigas y componendas porque bien sé que ello a nada bueno conduce. Los hombres no sirven para guardar un secreto, por eso es que los secretos no existen. Ello sería posible en un mundo donde los hombres no fueran malos y mentirosos y ese mundo tampoco existe.
No deseo prolongar más esta ya larga carta al amigo, volcándole mi corazón y mis inquietudes que las sé también suyas, pero herido por las injusticias y los malos procedimientos. Quiero que sepa que ni aún así, recurriré jamás a imitar a los que profesan tales métodos. En tal concepto, enterado hoy de lo que me informa, no escatimaré nada de mi modesta influencia para solucionar lo que me aconseja y hacerle llegar mi agradecimiento con mi abrazo amigo de siempre.
Firmado: Perón.
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